¿Insomnio, ansiedad, antojos? Tal vez es falta de magnesio

by | Bienestar

Te sientes agotada pero no logras dormir bien, te cuesta relajarte, y los antojos dulces aparecen justo cuando necesitas concentrarte.

A veces pensamos que es el estrés, las hormonas o la edad, pero hay un mineral que podría estar al centro de todo esto: el magnesio.

Ese agotamiento que no se va… podría tener una causa sencilla

Imagina que llevas semanas sintiéndote desconectada, con una ansiedad que aparece sin motivo, noches interrumpidas y un cuerpo que no termina de relajarse. Buscas soluciones: más ejercicio, menos cafeína, mejor alimentación, pero el malestar persiste. Lo que tal vez no te han dicho es que podría tratarse de un desequilibrio en algo tan básico como el magnesio.

El magnesio participa en más de 300 procesos bioquímicos en el cuerpo, desde la regulación del sistema nervioso hasta la función muscular y la producción de energía. Y lo curioso es que muchas mujeres, sobre todo a partir de los 35 o 40, tienen niveles bajos sin saberlo. El estrés, la alimentación procesada, el café en exceso y ciertos medicamentos contribuyen a su pérdida.

¿Cómo saber si podrías necesitar más magnesio?

No es necesario tener un diagnóstico clínico para sospechar de una deficiencia. De hecho, muchas mujeres reportan sentirse mucho mejor solo con empezar a suplementar o incluir alimentos ricos en magnesio. Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Dificultad para dormir o sueño no reparador

  • Ansiedad o irritabilidad sin causa clara

  • Calambres musculares, tics o tensión corporal

  • Antojos por chocolate o alimentos dulces (el cuerpo los busca porque contienen algo de magnesio)

  • Cansancio constante, a pesar de descansar

Un mineral clave para tu sistema nervioso, hormonas y bienestar

El magnesio actúa como un relajante natural para el sistema nervioso. Ayuda a disminuir el cortisol, mejora la calidad del sueño y facilita la producción de serotonina, que es clave para el estado de ánimo. También apoya al sistema hormonal, especialmente durante la perimenopausia y la menopausia, etapas en las que muchas mujeres experimentan desequilibrios y síntomas intensos.

Además, participa en la regulación de la glucosa, por eso cuando hay deficiencia es tan común tener antojos, hambre emocional o fatiga después de comer. Es como si tu cuerpo estuviera buscando desesperadamente recargar su energía, sin saber cómo.

Y ahora, ¿cómo puedo obtenerlo?

El magnesio se encuentra en alimentos como el cacao puro, las almendras, las semillas de calabaza, las espinacas, el aguacate y las legumbres. Pero a veces, por la calidad del suelo, el estilo de vida y el estrés crónico, no es suficiente con la dieta. En esos casos, un suplemento puede ser de gran ayuda. Existen diferentes tipos (como el citrato, el glicinato o el malato) que pueden adaptarse según tus necesidades: relajación, energía, digestón, etc.

Lo importante es no automedicarse a lo loco, sino buscar apoyo profesional o al menos comenzar con dosis bajas, observando cómo responde tu cuerpo.

A veces la solución está en lo más simple

No todo se soluciona con una pastilla milagrosa, pero tampoco todo malestar es algo “normal” que debes aguantar. El magnesio es uno de esos nutrientes olvidados que, cuando le das espacio en tu vida, puede marcar una gran diferencia. Dormir mejor, sentir menos ansiedad, tener más energía y menos antojos puede ser parte de tu nuevo normal. Solo necesitas darle a tu cuerpo lo que está pidiendo.

Ana Paula Ramírez

Licenciada en Nutrición y Ciencia de los Alimentos especializada en nutrición funcional integrativa y medicina funcional.